No es que tenga la idea del gimnasio ideal o que me gustaría asistir a uno mucho mejor; más bien, es que en mi mundo nocturno existe este gimnasio al que he ido tres veces mientras sueño.
Y aunque a veces cambia por dentro, por fuera siempre es igual. Está en una placita muy descuidada, pero por dentro se siente muy familiar y no se parece a ninguno al que haya asistido con anterioridad. Obviamente, los aparatos sí se van a parecer, pero no la configuración ni el diseño del lugar. Y siempre se llega de la misma manera. La entrada, el caminito, se pasa por una barda o pared caída antes de llegar.
¿Ustedes han soñado con algún lugar recurrente que solo existe en sus sueños?
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