Me desaparecí, pero estoy viva. Agosto me trató mal y septiembre no ha sido muy agradable. Pero voy a intentar dejar a un lado mi perspectiva de víctima y tomar la perspectiva de mis creencias New Age, carentes de fundamentos científicos.
¡Ahora sí me convertí en la mamá de mi papá! To be honest, desde julio llevamos yendo cada lunes al dentista: le quitan un diente, le sacan el otro, una endodoncia, esta semana antibiótico y la que sigue otra muela menos, después un puente porque se quedó sin dientes y creo que solo le quedan unos cuantos más. Me siento como un dude cuando le dicen que su teen girlfriend está embarazada y quiere salir corriendo del país.
Luego me salió una bolita en la espalda que comenzó a crecer y a doler, así que fui a la dermatóloga y me programó una biopsia que no estaba en mi presupuesto, justo una semana antes de la cirugía que le había agendado a mi papá, que terminó costándome 20% más de lo perfectamente calculado por mi cerebro ansioso.
Y entre mi recuperación, sin poder ir al gimnasio o hacer fuerza por dos semanas; mi humor sin endorfinas, tan azul y rojo (deprimido y enojado); mi bolsillo agujerado, sin poder comprar en Zara (mi adicción, tan grande como la del azúcar)... Yo estoy muy enojada. Enojada, viviendo despierta y dormida y siendo enfermera varias horas al dia.
Ya una amiga me dijo por mensaje una mañana: "Yo fui quien se te atravesó en la mañana", y obviamente me tuve que disculpar porque dice que me vio una carota de enojada. Y sí, ¡la verdad que sí!, pero no por ella, sino por mis experiencias que para mí son catastróficas, aunque para otros sean lo más sencillo del mundo. Voy manejando el carro con cara de perro chihuahueño y ladrando al primer lentón descerebrado que se atraviesa.
No me gusta estar enojada. Quiero sentir paz, una vida tranquila, sin altibajos, y panecitos de Mielle (Es una cafetería de mi ciudad que vende panecitos deliciosos), y seguir comprando ropita de Zara.
Ya casi llega octubre: 20 mil cumpleaños, una boda, una piñata, los regalos de Navidad... No, no, no. Me desapareceré y saldré al sol hasta enero.
No, no, no!