Creo que por aquí no he compartido mucho sobre mis intereses espirituales. No es porque no quiera, al contrario, pero son de esos posts que empiezo y nunca termino. Hoy les voy a contar un poquito de mi sueño de anoche… y un muchito de mi relación creciente con un personajazo: el Arcángel Miguel.
Hasta donde recuerdo, mi sueño comenzaba en un pasillo muy iluminado. Era de noche, pero había luces blancas por doquier. Las paredes eran blancas, los muebles también… incluso yo vestía de blanco, igual que todas las personas alrededor. Me llamó mucho la atención porque no era común.
Iba caminando y platicando con alguien que no logro recordar, hasta que entramos a una habitación muy amplia donde había unas diez personas más. Nos estábamos preparando para dormir. Sabía que eran camas, pero parecían sillones modernos, planos, con formas entre triángulos y óvalos. No había cobijas ni almohadas, solo un poquito de colchón para hacerlos cómodos.
Aunque en el sueño sabía que mi hija y Remi estaban ahí, terminé compartiendo uno de esos sillones raros con otra mujer que no recuerdo quien era.
Todo iba normal… hasta que dejó de serlo.
Dentro del sueño, sabía que estaba dormida. Y entonces empecé a sentir algo extraño en el cuerpo: una vibración intensa, como cuando te da un toque eléctrico y brincas, pero sin dolor. Solo que cada vez era más fuerte, más invasiva, no era como una convulsión, era algo que no había experimentado antes. La sensación dejó de causarme emoción por la novedad y se volvió terror, cuando pensé que tal vez mi alma se estaba desprendiendo o algo se apoderaría de mí.
Como ya sabía que estaba dormida e incapaz de moverme, hice lo que siempre me rescata y lo invoqué: "Arcángel Miguel, Arcángel Miguel, Arcángel Miguel" y llegó.
La vibración empezó a bajar. Pasé del terror a una tranquilidad muy clara, muy segura. Esa sensación… era como flotar en la alberca, completamente relajada.
Después “desperté” dentro del mismo sueño. Me cambié de cama y me acosté al lado de Remi porque me dio miedito.
Cuando volví a quedarme dormida, otra vez la vibración pero esta vez éramos los dos. Más fuerte, más intensa y luminosa. Ahí voy otra vez a llamar a Miguel… pero ahora fue más difícil. Mientras pasaba, pensaba en mi hija. Me preguntaba si ella también estaría sintiendo eso. Y percibí la respuesta muy clara: no, ella estaba bien.
La vibración paró… pero esta vez la presencia se sentía distinta. Miguel estaba ahí, pero más serio. Más firme. Incluso… un poco regañón. Y tuve la sensación de que no era solo su energía. Había algo más. Algo más potente y no tan reconfortante.
Entonces escuché un mensaje. No como una voz externa, sino como si me lo pusieran directamente en la mente:“¿Estás segura de que quieres despertar tus dones espirituales?” Como si me estuvieran advirtiendo que eso es lo que viene si sigo insistiendo. Yo rapidamente respondí: “No. No quiero”
Ahí desperté, ahora si en la vida real, sudando y asustada. Todo se sentía demasiado real. Y me quedé con esa sensación rara… Me toqué la frente y no tenía fiebre, me pregunté si tal vez me había dado un ataque epiléptico, pero mi lengua estaba perfecta, pregunté si me había movido mucho en la noche y tampoco. Obviamente se que fue un sueño, pero este mundo nocturno se convierte en ocasiones en un canal en el que conectas con cosas que a veces no necesariamente buscas.
Me intrigó esa segunda energía que no conocía que llegó también a socorrerme. No era algo negativo, pero sí era más tajante, más fuerte, no venía en rollo de "super heroe" para ser admirado. Como si me hubiera dicho: ¿Me estás llamando para esto… cuando hay cosas mucho más grandes en juego? Hasta podría decir que se sintió como Metatrón. No quiero decir que Miguel si venga en ese plan de Hércules, es más bien, lo que yo siento por él cada vez que me rescata. Me vuelvo la más groupie y fan, cuasi-enamorada.
Para dar contexto, todo empezó cuando comencé con el aprendizaje del óraculo angelical y las meditaciones. Una vez hicimos un ejercicio muy bonito, fue una meditación guiada e invocación a diferentes arcángeles, el objetivo de ese ejercicio era identificar que sentíamos cuando se nombraba a cada uno de ellos. Esa vez éramos como 25 personas en Zoom y al final contamos nuestras experiencias. Algunas personas se quedaron dormidas, otras no sintieron nada, pero algunas si coincidimos. Cuando mencionaron a Miguel, se me empezaron a salir las lágrimas de un amor indescriptible, y agradecimiento, sentí un apapacho tan grande, me sentí muy protegida y amada. y la siguiente energía con la que conecté fue Metatron, que esto si fue "muy freaky tia", que es como si un jefe al que respetas mucho, se posara frente a ti, de esos que hasta te intimidan. Yo sentí que mi cabeza se inclinó, como si me hubieran hecho hacer reverencia, y otras 2 concidieron con eso (Aclaro que yo fui la última en participar, o sea, no es algo que yo dije primero y luego me copiaron). Las otras energías no las pude percibir, aún, era muy sútiles o tal vez necesitaba más práctica para ellos.
La cosa es que desde entonces me acerqué mucho al Arc. Miguel y le pido protección, y desde hace más de un año, cuando me siento en peligro o tengo pesadillas, siempre lo llamo.
En fin, lo curioso es que me respondieron una pregunta con otra pregunta y me di cuenta que no estoy lista o tal vez nunca lo estaré, al menos no en esta vida porque soy una gallina.

No comments:
Post a Comment